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sábado, septiembre 18, 2021
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    OpiniónHipocresía del vandalismo ¿Esto también le pasa a los hombres?: Armina Wolpert

    Hipocresía del vandalismo ¿Esto también le pasa a los hombres?: Armina Wolpert

    Opinión

    No somos para nada originales. ¡Cancún en llamas feministas!

    Las mujeres en todo el mundo están hartas de la actitud de la sociedad hacia sí mismas.

    Imagínense que incluso salieron en nuestro destino turístico, donde no hay teatro, pero, de repente, si hay una manifestación.

    Esto es extraño para nosotros. Nos molesta. Nos enoja. Porque estamos «fuera de la política, tenemos al turismo». Lo más importante es no asustar al turismo.

    El turismo también es importante para mí. Y tampoco quiero asustarlo. Yo también lo pensé así hasta que leí las líneas de mi hija que participó en una cadena de los testimonios llamada: ‘¿Eso también le pasa a los hombres?’: 

    “Cada que caminaba de la secundaria a la oficina de mi mamá o me pitaban o me gritaban cosas asquerosas. ¿Eso también le pasa a los hombres?”

    “En una reunión de trabajo, mientras hablaba, un cliente dijo “que bonita te vez hablando” y más tarde, aún en la reunión, me acarició la cara. ¿Eso también le pasa a los hombres?”

    “Cada día que caminaba a la universidad varios tipos me decían de cosas en el camino, una vez hasta uno me siguió. ¿Esto también le pasa a los hombres?”

    “Cuando en una ocasión estuve caminando en una calle bastante transitada en Oaxaca y un wey en un coche con ventanas en negro me ordenó ‘súbete mamacita’ y cuando le menté la madre se siguió, pero se paró más adelante en la oscuridad, apagó sus luces para esperarme. Yo tuve que dar la vuelta, regresar y agarrar un taxi al cual le conté lo sucedido y le pedí que me llevara al hotel que estaba a dos cuadras y me cobró demás. ¿Eso también le pasa a los hombres?”

    Leyendo esto el terror se apoderó de mí. Yo, su madre, no lo sabía. Ella estaba sola en todas estas situaciones. Y sobrevivió.

    Son muchos testimonios de muchas mujeres. Temo pronunciarlo, pero parece que cada mujer en este país puede preparar su lista de experiencias ‘agradables’. Espero estar equivocada. 

    Mi hija está acostumbrada a ello porque es NORMAL. Esto sucedió durante toda su vida consciente. Esto siempre la mantuvo en alerta, tensión e irritación. Pero lo peor es que siempre estuvo en peligro. ¿Se acabó este peligro? No.

    En todo el mundo las mujeres salen a las calles con un simple objetivo: exigen a las autoridades que se cambie radicalmente la situación. Que protege las mujeres. De maridos golpeadores, novios abusivos, vecinos agresivos etc. ¿Quiénes son estos hombres? ¿Quiénes eran sus madres? ¿Tendrán hijas o hermanas? ¿Son psicópatas? ¿Son criminales?

    Si las autoridades no cambian su actitud ante el derecho básico de exigir justicia e igualdad, si las autoridades no pierden su prejuicio hacia la víctima y no hacia el agresor – muchas más mujeres saldrán a pelear, incluyéndome.

    No es contra el poder, es su forma de comunicar su indignación. Hoy en día, La iconoclasia es la única forma de hablar con el poder, de exigir los derechos básicos de las mujeres. Ya no quedan otros medios, y naturalmente las víctimas son los monumentos y los símbolos del poder.

    Yo nunca he sido feminista y estos temas, gracias a la educación, el ambiente y la autoestima, nunca me preocuparon.

    Si no hay otra salida (civilizada, jurídica o social) las mujeres toman un pincel y pintan sobre emblemáticos objetos de poder para despertar y exigir su protección.

    ¿Es esto vandalismo? No, esto es – Iconoclasia.

    “Iconoclasia, expresión que en griego significa ‘ruptura de imágenes’, es la deliberada destrucción dentro de una cultura de los iconos religiosos (le ‘iconos autoritarios’) de la propia cultura por motivos religiosos (le ‘políticos’) causada por lo que estos monumentos u obras representan.”

    “La iconoclasia es un componente de los principales cambios políticos o religiosos que ocurren en el interior de una sociedad” (Wikipedia)

    Estas mujeres buscan símbolos de poder. Su lucha no es contra el poder. Sus expresión es la única forma de comunicación con el poder a través de la iconoclasia. Porque no quedan otros medios.

    Por lo tanto, las víctimas son los símbolos del poder.

    Estoy lista para hacer mucho más cuando se trata de proteger a mi hija. ¿Tú, también o no? Por supuesto que sí. Si se trata de tú hija.

    Entonces, ¿por qué vuelves la nariz con disgusto y dices que «estas feministas son unas vándalas?”

    ¿Que es el vandalismo? Ellas o tú cuando haces bromas sucias sobre las mujeres en el chat de «solo hombres» o cuando la carrera de tu empleada depende de su actitud hacia ti, o cuando conoces una mujer y de repente te olvidas que estás casado y tienes tres hijos, o cuando toques la cara de tu secretaria durante una reunión privada con ella o cuando saboreas las formas de la esposa de tu contador o cuando das raid a una colega invitándola posteriormente a tomar un café en tu casa…

    Entonces, ¿quién es el vándalo?

    No estamos hablando de psicópatas o criminales. Estamos hablando de hombres ordinarios que por naturaleza están gozando las bromas ‘calientes’ entre «hombres». ¿Son pocos? Dudo mucho. Estas cosas tan ‘inocentes’ crean el ambiente en la sociedad, en la educación de tu hijo que es la siguiente generación que te ve como ejemplo. Así va la cadena que nunca se acabara si tu no la acabas en tu nivel personal.

    Este tipo de vandalismo llevó a mi hija a decirme: «Mamá, es muy difícil para mí ser bonita. Todo el tiempo tengo que luchar contra los prejuicios de los hombres que están seguros de que con tal apariencia puedo ser considerado solo como un objeto de deseo y no una colega».

    Este fenómeno no tiene nacionalidad. Sus colegas masculinos eran de docenas de países diferentes.

    Estoy tranquila por ella, ella ha aprendido a ignorar y poner en su lugar a estos groseros hombres.

    Y sí.. ¿Esto también le pasa a los hombres?”

    Nuestros hijos nos están cambiando y mi hija cambió mi percepción hacia este movimiento de mujeres que de repente puso a Cancún en el mapa del país.

    “¿Y tú, mamá, no has experimentado algo similar?”, Me preguntó.

    “No,” respondí, honestamente. Ahora entiendo que tengo suerte, no sé porque no me tocó: a lo mejor  porque crecí en Europa pero nunca me sentí un objeto de la caza.

    El vandalismo comienza contigo y solo tú puedes detenerlo. Criar a tus hijos hombres sin demostración del machismo barato, borrar los chats ‘calientes’ porque los últimos son expresiones de tu minivandalismo diario. O dejar en paz a tú secretaria.

    Por eso antes de criticar a estas mujeres que gritan pintando en tu monumento favorito ‘Caracol’, piensa lo que cada una de ellas vive a diario e imagina que ella es tu hija.

    El miedo por ellas, por nuestras niñas es constante. Haz algo para detenerlo y cambiar la percepción de la criatura humana del sexo opuesto al tuyo. Porque estas cosas no pasan con los hombres..

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