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    OpiniónRepresión y violencia en el día de la mujer: Cristina Alcayaga

    Represión y violencia en el día de la mujer: Cristina Alcayaga

    Opinión

    El 8 de marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer, miles de mujeres  marcharon en las principales ciudades de las 32 entidades federativas del país para reivindicar su derecho a una vida libre de violencia, exigiendo seguridad contra los feminicidios y justicia contra la impunidad. Tan solo en la Ciudad de México se manifestaron cerca de 180 mil mujeres y fue una concentración pacífica gracias a los protocolos establecidos para garantizar la seguridad de las participantes y el orden.

    Varios grupos feministas comenzaron a trabajar en esos protocolos, a raíz de que hace un par de años hubieron enfrentamientos con la policía que derivaron en actos de represión contra las manifestantes, que en su mayoría eran jovencitas;  hasta algunas fueron detenidas. Estos protocolos deberían de implementarse en los demás estados de la república, sobre todo,  en los que desafortunadamente hubo represión este año; como son Colima, Puebla y Zacatecas. En este último, al finalizar la marcha unas mujeres trataron de tirar la valla metálica que protegía la puerta del palacio de gobierno, y en un instante la policía las reprimió con violencia y gas  lacrimógeno, arrastrando a algunas, e inclusive lastimando a reporteras que cubrían la manifestación. Algo similar ocurrió también en los otros dos Estados.

    Estos hechos son inadmisibles y gravísimos,  pues es un derecho ciudadano la libre expresión y es deber del Estado garantizarla, no reprimirla. Es lamentable que esto ocurra  en una conmemoración que tiene sus orígenes en un hecho tan terrible como lo fue la muerte de más de 100 costureras en Nueva York, a causa de un incendio en medio de inhumanas condiciones de trabajo el siglo pasado.

    Es muy recomendable, que los grupos feministas establezcan un diálogo con las autoridades,  para que cuando se quieran manifestar y expresar, lo hagan ejerciendo su pleno derecho y con garantías de seguridad. Se debe reconocer que existe la presencia de grupos de mujeres ultra radicales, que son las que hacen las pintas, pero con ellas hay que hacer acuerdos de civilidad para que respeten, porque en los acuerdos se cede y prevalece la  negociación, para que todo mundo estemos en paz.

    Me despido y les invito a seguirme en X, antes Twitter, @Cristinalcayaga

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