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jueves, mayo 6, 2021
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    Opinión Zopilotes inconclusos: Trixia Valle

    Zopilotes inconclusos: Trixia Valle

    ¿Cuántas veces la generación que hoy lidera al mundo, lanza un mensaje de ‘inconclusión’? Yo creo que muchas y lo malo es que eso lo pueden leer los cuervitos como incongruencia. En realidad, la generación X, que yo divido en hippie y Timbiriche, nacidos de 1955 a 1985, tienen en común la característica de ser los zopilotes más cómodos e inconclusos de la historia.

    ¿Por qué digo esto? Pues porque se trata de la primera generación que hemos tenido padres longevos, quienes dieron un nuevo significado al ‘ser abuelo’ y estuvieron siempre dispuestos a cuidar a sus nietos los fines de semana para que nuestra generación pudiera seguir disfrutando de las salidas, las parrandas, las discotecas y todas las aventuras adolescentes, que incluso ahora para algunos, no se quieren dejar atrás. También nos tocó la era del ‘ultra progreso’ donde lo fácil, lo ‘padre’, la tele por cable, las comodidades por montones, la moral que comenzaba a relajarse, el relativismo con el auge del ‘me vale’ y tantas cosas más, han derivado en una generación ‘inconclusa’.

    A ¿qué me refiero con generación inconclusa? Primero que nada, al hecho de que los años dorados de los 80s y 90s donde crecimos, nos dieron una vida de diversiones, conciertos y canciones, donde como sociedad, no enfrentamos los retos actuales de violencia, tragedia, inseguridad, pandemias y muerte, a nosotros nos tocó textual ‘el mundo de caramelo’. También al hecho de que somos la primera generación en la historia con ‘divorcio express’ que cambió la mentalidad de la familia, sacrificio y el esfuerzo por el de ‘ser feliz ante todo’ lo que resulta en la generación de los divorcios o separaciones cómodas (hay quienes sólo se retiran del conflicto, pero siguen haciendo vida familiar los fines de semana, no son pareja, pero sí son familia) con un 60% de ellos. También nos ha tocado no concluir la adolescencia y por ello los millennials nos llaman ‘chavorucos’, pues existe un Peter Pan en nuestra alma, que simplemente no se quiere ir.

    Cómo en todo, nada es blanco o negro, por supuesto que la jovialidad de los zopilotes, generación X, ha inyectado de vitalidad y cercanía a las relaciones entre padres e hijos, dando un nuevo significado a la maternidad y reinventando la paternidad, que antes era ausente y autoritaria. Ahora, los zopilotes generación X somos cercanos, conscientes, cordiales, amigables y compañeros de vida de nuestros cuervitos; dejamos de ser como un ‘sumo sacerdote’, imponente y frío, como eran los padres de antes. Y ese es el cambio positivo de los zopilotes inconclusos que seguimos viviendo con un adolescente en la mente y un Niño en el corazón y que representamos para nuestros cuervitos y cuervitas, un refugio, un nido, un cobijo y un apoyo… claro ¡por eso nuestros hijos no quieren volar, ni nosotros dejamos que lo hagan en ocasiones! Pero qué bonito se siente el lazo y el vínculo de cercanía con esos seres que tanto amor nos dan.

    Como el todo, hay pros y contras, cada generación tiene sus lecciones, sus heridas y sus retos, pero estas características son lo que nos hace únicos en el colectivo social a los zopilotes. Bueno, sólo por favor concluye tus trámites y no te quedes a medias, porque nada puede ser creado donde hay un vacío o una inconclusión y eso los cuervitos lo leen como incongruencia o mediocridad… ya hablaremos de ello en la próxima columna…

    Tú, ¿qué piensas? Te leemos, te escuchamos, sígueme en todas las redes @trixiavalle

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