Globalización de los rituales prehispánicos.

Han pasado muchos años desde mi primera experiencia con los huicholes. Yo recién había llegado a México y entendía poco sobre el mundo espiritual de la cultura mexicana.

En Europa la legitimación, explicación e información sobre los rituales prehispánicos de este país me los proporcionaron los libros de Carlos Castaneda. Su interlocutor, el héroe de sus libros, el indio Don Juan, se hizo amigo de toda una generación de personas que estaban explorando su mundo interior. Leer los libros de Castaneda era indicador de cultura y originalidad.

Castaneda influyó en muchos, incluidos F. Fellini, Stone, G.G. Márquez, J. Cortassar, Octavio Paz. Sus libros han influido directamente en la trilogía Matrix, la saga Star Wars y muchos otros proyectos culturales conocidos.

En Rusia incluso hicieron una película sobre él: ‘Los secretos de Carlos Castaneda’.

Don Juan se convirtió en mi amigo también. Leí todos los libros de Castaneda, pero mi interés principalmente estaba basado porque hablaba de México, un planeta desconocido entonces para mí. Busqué en estos libros conocimientos específicos sobre el país, pero encontré una especie de fantasía exótica sobre la búsqueda espiritual que no me interesaba mucho en este momento de la vida.

Pasaron varios años más y me invitaron a un ritual con peyote. Fue entonces cuando vi por primera vez a un indio huichol, con su increíble ropa. Las líneas de los cortes de la tela, su textura, patrón y color – todo lleva una carga semántica: social, religiosa, espiritual. Como las plumas de su gorro o la forma del altar que construyen para el ritual.

Una parte integral del ritual: es el peyote. Es el centro de la mesa, es el participante principal en la búsqueda espiritual. Es una oportunidad para ‘atravesar los espacios’, si lo quieres bien, si lo buscas correctamente y si no forma parte de tu ego.

“Hay entre nosotros quienes padecen alguna enfermedad física o mental, o simplemente no han encontrado su camino. En este desierto mágico y respirable, el ciervo azul nos revela el secreto de la búsqueda, nos enseña, es nuestra medicina. La máxima concentración de espiritualismo nos lleva a un punto crítico donde encontramos el equilibrio, la armonía en nuestra vida. Para que esto tenga éxito, es necesario superar los miedos, los pensamientos negativos y unirnos. Nosotros, como peregrinos, debemos estar limpios de lo negativo, debemos volver a la vida ‘pre-adulta’, donde éramos inocentes. Cuando lo logremos, dejaremos de ser ordinarios, seremos transformados. Pero es importante recordar que este cambio es temporal, solo somos personas. No dioses». – me explicó el asistente de huichol, el ultimo casi no hablaba español.

La noche fue larga y no fácil. En el altar brillaban las velas y el huichol comenzó a cantar. La canción se elevó sobre el fuego en una melodía viscosa y abrumadora. Era una lengua extraña, no cantada y muy melodiosa al mismo tiempo, no estaba asociada a ninguna lengua. Sin embargo, esta canción me llevaba a los sonidos de todos los idiomas que conocía. No fue fácil para mí ‘atravesar el espacio’, pero la experiencia permaneció conmigo por el resto de mi vida.

Luego pasaron algunos años más y el huichol regresó. Y vino a nuestra casa. Estuve muy emocionada y seguí cada uno de sus pasos, memoricé todos mis propios sentimientos.

El huichol entró en la casa y fue un preludio de la ‘conciencia’ y la memoria. Entró con una sonrisa penosa. ‘Señora… saludos’, me abrazó desde la distancia, como la gente religiosa abraza a las mujeres, puso con cuidado su mochila en el sofá y se dirigió a la cocina. Era extraño verlo solo, normalmente sus asistentes siempre lo acompañaban. Su ropa blanca (kamirra, traducido del huichol – ‘camisa larga’) estaba abrochada. El reno bordado se movía al compás de sus movimientos. El sombrero de paja (rupurero) parecía vivo con sus plumas inquietas.

Yo lo observaba con mucha atención, viendo su cara me di cuenta de que se trataba de una raza absolutamente ‘roja’, una cara que no ha sido tocada ni por una sola gota de la sangre ‘joven’ del continente.

‘Señor ¿dónde has estado en los últimos años?’, lo pregunté. Contestó: Suiza, África, España .. ‘¿Su esposa lo extraña?’ No hubo reacción a ‘extrañar’. Contesto: Regreso a casa y me sirve comida .. Niños:10.. Hacía mucho frío en Suiza .. (estuvo en julio).

Se acercó a la mesa y desenrolló un trapo. Adentro su artesanía, trabajos con cuentas e hilos. Su arte. Así se mantienen, venden su artesanía. Probablemente ni siquiera sepan que esto es un gran arte, la capacidad para crear esto es una encarnación física del pensamiento, la representación del concepto filosófico y la fantasía espiritual, es el apogeo de su trabajo espiritual y religioso, un arte de clase mundial.

La única forma de tocar el mundo de tradiciones asombrosas que se han conservado sin cambios durante muchos siglos es aprender su arte. Imágenes de un espacio tridimensional, mareado con patrones y colores. Es como representar historias de extraterrestres. Pero siempre hay un patrón de peyote, ciervos o águilas, del mismo huichol y la naturaleza. Todos los elementos sagrados crean una armonía fantástica de la realidad circundante. Su arte no solo crea la forma de esta armonía, sino da su sentimiento. Mirar estas imágenes es como correr por el bosque de hadas de Pandora de la película Avatar, donde cada toque enciende la luz.

Los huicholes, como misioneros de su religión viajan a diferentes partes de México y del mundo, traen polvo de peyote y su artesanía con ellos. Buscan un diálogo con la cultura occidental, buscan una salida y protección frente a la globalización del mundo, y esta globalización del mundo les llegó a ellos.

Mi sentir es que en los últimos 20 años la búsqueda ‘espiritual’ se transformó en una búsqueda antropológica o de drogas.

Accesibilidad al ritual, su precio, su actuación sin el ‘maestro’ (sin los huicholes) – me recuerdan las fuerzas malas destructivas de la misma película Avatar. La evolución de un toque suave a la cultura iniciando con los libros de Castaneda, hoy estamos viendo esta gente rara, como si fuera maquinaria pesada que con cada ritual  ‘vendido’ destruye su esencia de la autenticidad y la sinceridad.

En los destinos turísticos esto ya se ha convertido en un gran negocio.

¿Estás buscando una experiencia ‘caliente’ con sustancias alucinógenas? Es muy fácil: abre Facebook, busca los anuncios, ve a Tulum … y obtendrás tu experiencia, a cualquier precio y en cualquier composición.

Abro el libro de Castaneda y hablo mentalmente con Don Juan y le pido que cierre los ojos para no ver cómo se están usando sus conocimientos.

Hoy Castaneda ya no inspira a estas personas, ni siquiera conocen su existencia.

La destrucción de la esencia de los rituales prehispánicos, aquí, en las zonas turísticas, es la misma globalización espiritual que destruye el espíritu, como un bosque se destruye por los árboles cortados.