15 C
Cancún
Más
    OpiniónMentes maestras: ¿Cómo hacer que nuestros hijos piensen?: Trixia Valle

    Mentes maestras: ¿Cómo hacer que nuestros hijos piensen?: Trixia Valle

    Opinión

    Cuando una idea toca nuestra mente, es como si una parte desconocida del cerebro se iluminara. Eso es justamente fue lo que sentí al asistir a la conferencia magistral impartida por el banquero Joan Melé, presidente de la Fundación Dinero y Conciencia, quien encabeza la Banca Ética Latinoamericana, conferencista, escritor y formador en valores en extremo importantes para replicar y multiplicar su mensaje un millón de veces.

    Joan comienza con la descripción de la ‘gran herida’ del mundo actual, donde describe la separación entre lo material y lo espiritual; la mente con lo etéreo del ser; la ciencia con la espiritualidad, en un sentido donde esa separación causa un profundo dolor en todos quienes habitamos la Tierra del siglo XXI.

    Un importante concepto que utiliza es Alétheia (en griego αλήθεια alētheia ‘verdad’) es el concepto filosófico que se refiere a la sinceridad de los hechos y la realidad. Literalmente la palabra significa ‘aquello que no está oculto, aquello que es evidente’, lo que ‘es verdadero’. También hace referencia al «desocultamiento del ser». Es decir, cuando nos damos cuenta de quienes somos, nuestra vida cambia al 100%, esto es consciencia.

    Para las nuevas generaciones existe una idea clave de que en la vida no se sabe si hay un antes ni un después, por lo que se trata de pasarla bien y obtener dinero para hacerlo, lo que ha migrado hacia la consciencia generalizada de la sociedad materialista post moderna como una idea eje, que se fomenta y aplaude.

    En las sociedades antiguas les era posible acceder al mundo espiritual y podían unir estos dos mundos pues sus estructuras sociales estaban basadas en estas experiencias espirituales. Hoy en día no es asi, la sociedad es fruto de conceptos e ideas y la moral se entiende como lo que dice la ley. Así, la conexión entre lo espiritual y la vida material, lo que es lo que se ve con lo intangible, así como la búsqueda del propósito y destino, eran la pieza fundamental para mantenerse a flote y así lograr ir en una evolución que mantuviera el orden social.

    Sin embargo, se ha mal entendiendo la moral como una fuerza restrictiva y absurda, cuando se trata del arte del buen vivir o como dijera Aristóteles como bienestar, que textualmente significa “estar bien”. Piensa bien, haces bien, te sientes bien. Así de fácil.

    Más en nuestro mundo enredado, la metalización del mundo que pone como propósito la riqueza, oscurece el concepto y lo reduce a hacer lo que sea necesario con tal de obtener seguridad económica que permita a las personas supuestamente vivir en libertad y sobrevivir en un mundo sobrepoblado lleno de competencia y retos.

    Esto es lo más absurdo del sueño moderno, pues la vorágione humana que converge en esa competencia encarnecida donde las apuestas financieras se hacen para dejar a uno pobre, para que otro se haga rico o lucrar con el bienestar mediante el miedo, creando el concepto del dinero sin ética.

    El malestar que se crea para generar las nuevas economías con las nuevas necesidades creadas, es algo que no nos está haciendo felices. Esto lo comprueba el nivel de frustración, depresión, suicidio y ansiedad que jamás se había visto.

    La verdadera felicidad se reduce a la simple regla de la vida que es servir a los demás. Si existe un propósito único y universal es ese: servir a los demás mediante el uso de nuestros talentos individuales que es único para cada persona y que estoy segura que Dios nos puso antes de nacer y vive en nuestro corazón por lo que sólo falta ir a descubrirlo.

    Y ¿Cómo hacer que las nuevas generaciones descubran su propósito? Inspirar y conectar mediante la valentía y completud interior, nos propone Joan Mele: “Los jovenes ya lo saben todo, comprenden los conceptos y leen la verdad, lo único que requieren es alguien que los inspire a conectar con ellos mismos, pues el YO está dormido con tanto alcohol y el anhelo espiritual en versión instantánea y light se propone con el uso de drogas, la cual es una puerta falsa que atrapa y destruye, más ambas recetas están terminando con el verdadero espíritu que sólo se enciende en verdad al tener una vida con propósito”.

    Con este breve resumen de una mente maestra que hizo que explotaran en mis las ideas y se multiplicaran como piojos en la cabeza, buscando con su conocimiento el poder crear una mejor sociedad, propongo cerrar nuestro año, recapitular y empezar a ver el 2022 como el año de la nueva cimentación donde podemos elegir al maestro del amor porque del maestro del dolor, no se si tú, pero yo ya estoy cansada. Desde hoy elijo el amor para crecer, crear, inspirar y compartir. ¿Y cómo se ama? Es fácil: amando, amándolo todo y perdonando todo.

    Recientes