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    OpiniónGuerra desconocida: Armina Wolpert

    Guerra desconocida: Armina Wolpert

    Opinión

    Otra guerra desconocida.

    La vulnerabilidad actual del mundo, su estado ‘enfermizo’ es tierra fértil para las ambiciones políticas, para exacerbar las heridas no cicatrizadas.

    Esto es universal y está sucediendo en todo el mundo.

    Estas guerras están tan lejos de México que se observan desde aquí como si fuera una película, poco interesante que provoca la atención solamente por un par de minutos.

    Desde aquí la observación es lejana, no solo físicamente sino también emocionalmente, pocas personas intentan comprender cuál es la causa del conflicto, sus premisas; todo se limita al resumen de una noticia, y lo podemos entender. ¡Afortunados mexicanos!

    El desconocimiento de los hechos sobre la guerra que está en otra parte del planeta, provoca vivir con gran tranquilidad

    Pero la universalidad de los conflictos nos enseña mucho.

    Como ejemplo, la guerra ‘desconocida’ más reciente de este mundo distante – en Nagorno-Karabaj.

    Consultamos a Wilkipedia por una breve Información

    “El conflicto de Nagorno-Karabaj es un conflicto étnico y territorial entre Armenia y Azerbaiyán por la región en disputa de Nagorno-Karabaj y siete distritos circundantes,que están controlados de facto por la autodeclarada República de Artsaj, pero son reconocidos internacionalmente como parte de Azerbaiyán.

    El conflicto tiene su origen a principios del siglo XX. Bajo la Unión Soviética, Joseph Stalin decidió convertir el territorio de Nagorno-Karabaj en un oblast -región- autónoma del Azerbaiyán soviético. ​

    El conflicto actual comenzó en 1988, cuando los armenios de Karabaj exigieron que Karabaj fuera trasladado del Azerbaiyán soviético a la Armenia soviética, la disputa se convirtió en una guerra a gran escala a principios de la década de 1990. ​

    Un alto el fuego firmado en 1994 proporcionó dos décadas de relativa estabilidad, que se deterioró significativamente junto con la creciente frustración de Azerbaiyán con el statu quo, en contradicción con los esfuerzos de Armenia por cimentarlo. Una escalada de cuatro días en abril de 2016 se convirtió en la violación más letal del alto el fuego hasta la crisis de 2020.”

    El conflicto, tan complejo y profundo, divide no solo a 2 países, a Armenia y Azerbaiyán, en dos campos irreconciliables, sino que también lleva al mundo entero a un dilema que fue formulado con mucha precisión por la conocida periodista Galina Starovoitova, asesinada hace unos años: “Desde el punto de vista del derecho internacional este conflicto es un ejemplo de contradicciones entre dos principios fundamentales: por un lado, el derecho del pueblo a la autodeterminación, y por otro, el principio de integridad territorial, según el cual sólo un cambio pacífico de fronteras es posible mediante un acuerdo».

    ¿De qué está hablando, qué hay detrás de esta frase tan compleja?

    El concepto de tierra ‘propia’ tiene tanta importancia para la identificación de un pueblo, que la etnicidad es la base del nacionalismo, en el buen sentido de la palabra. Y esto es increíblemente importante para los armenios que viven en Nagorno-Karabaj, que pasó de mano en mano durante siglos hasta que se quedó en manos de un monstruo ‘antropomórfico’ llamado Unión Soviética. Un país sin nacionalidades, sin memoria y sin raíces.

    Cuando este monstruo comenzó a desmoronarse, los sentimientos nacionales profundamente reprimidos durante décadas, se convirtieron en una bomba incontrolable de frustración y agresión; un deseo de cambiar el mundo, la historia y el destino de su gente.

    Los factores de esta guerra son muy multifacéticos, históricos y muy subjetivos.

    Los armenios dicen que vivieron en esta tierra desde hace siglos, hay monumentos antiguos del cristianismo, las ruinas de ciudades antiguas que datan del siglo I d.C. (los armenios fueron los primeros en adoptar el cristianismo). Aquí vive la memoria de un pueblo.

    Los azerbaiyanos hablan de la integridad del país, de las fronteras que deben seguir ser intocables.

    Como resultado, Nagorno-Karabaj hoy es una República no reconocida, fue la víctima de la miopía política y la enemistad étnica.

    Desde hace varios días se lleva a cabo una guerra a gran escala a lo largo de toda la línea fronteriza de Nagorno-Karabaj con Azerbaiyán. Ya han muerto cientos de personas en ambos lados.

    Turquía participa activamente del lado de Azerbaiyán, para el sanguinario Erdogan esta es la otra oportunidad de disfrutar de su propio ego en el contexto de la ‘liberación de las tierras nativas ocupadas’, aunque no está claro qué tienen que ver estas tierras con Turquía.

    Cada nación tiene su propia versión de lo que está sucediendo, es muy difícil ser objetivo, especialmente en mi caso, cuando mi gente es parte de este conflicto y los armenios es el pueblo que sobrevivió al genocidio, habiendo perdido a 1,5 millones de personas a manos de los turcos a principios del siglo pasado.

    Hoy todo llega por el corazón: la memoria genética, una historia compleja de migraciones y rescates, la geopolítica del mundo actual, donde se mezclan tantos intereses de los países que al parecer no tienen ninguna relación a este conflicto. Pero si tienen, a lo mejor invisible, ellos buscan su propio beneficio en lugar de tomar el lado de la justicia histórica o moral.

    Pero lo peor es que cada turno de agresión es otra ronda hasta el punto de no retorno en las relaciones entre estos dos pueblos.

    Tratando de hacer evaluaciones comparativas con México, no logré mucho… México ha estado en guerras, pero parece que está completamente libre de este peso emocional y religioso del pasado.

    Hubo guerras geográficas, espirituales, económicas, políticas, pero ni una sola dejó el corazón de los mexicanos tan herido que haya causado el odio hacia sus enemigos desde el pasado hasta el presente. México hasta con los españoles tiene una excelente relación. ¿Es tan obvio?

    Claro, se puede decir que eran otros tiempos, mucho antes, pero no, fue a lo largo de la historia de las civilizaciones.

    La respuesta probablemente radica en el hecho de que en la historia moderna de México no hay casos de exterminio de personas únicamente por los motivos raciales, como fue el caso de los armenios.

    Hoy, en la guerra de Nagorno-Karabaj ambos pueblos son víctimas de la manipulación política, ambos pueblos están muriendo hoy.

    Que Dios dé razón a aquellos de quienes dependen estas vidas.

    Que Dios conceda la paz en esta tierra tan sufrida.

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