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lunes, octubre 18, 2021
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    OpiniónEl ruido aéreo de la CDMX: Darío Celis

    El ruido aéreo de la CDMX: Darío Celis

    Opinión

    LOS TRABAJOS DE la organización internacional MITRE para el frustrado aeropuerto en Texcoco incluyeron detallados estudios de ruido ambiental para despegues y aterrizajes.

    Se realizaron con sofisticados modelos de evaluación, área en la que MITRE es pionera. Los estudios debían ser entregados con contornos de ruido que rodean áreas que serán impactadas por ruido básicamente aceptable, que no excedan 65 dBA (una medida en decibeles utilizada en aviación).

    En el área que circunda a Texcoco, MITRE logró menos de 65 dBA gracias al posicionamiento de las pistas, salvo en un par de áreas realmente mínimas, del orden de varias cuadras de distancia. Estos estudios fueron entregados y expuestos por el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, que publicó todas las entregas antes de que concluyera el sexenio anterior.

    MITRE también realizó años atrás estudios, muy difundidos, que mostraron que las áreas que circundan al actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México denotan niveles de ruido totalmente inaceptables, que afectan a la población y especialmente a los niños en las escuelas. Dichos estudios incluso consideraron que las aeronaves del futuro serían menos ruidosas.

    Aún así, el ruido continuaría siendo elevadamente inaceptable en el Valle de México, a veces hasta a más de una decena de kilómetros de la actual terminal Benito Juárez, con sus cientos de miles de habitantes.

    ¿Por qué no se consideró que el ruido continuará permanentemente en el área del AICM, al no cerrar ese aeropuerto que fue planificado para muchísimo menor tráfico y a donde gobierno tras gobierno permitió la construcción en áreas anteriormente solitarias sin dar importancia al ruido?

    Así pues, dicho ruido continuará y ahora se agregará el ruido en el área de Santa Lucía con el proyecto insignia en materia de infraestructura del gobierno de la 4T: el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).

    ¿Dónde están los estudios de impacto ambiental de ruido aéreo, junto con contornos de 65 dBA o menos, para el área habitada que circunda a Santa Lucía, zona que además es hoy muy quieta, lo que causará mayor impacto?

    Obviamente que el encargado del proyecto, el general Gustavo Vallejo, no los tiene, como tampoco tiene un análisis real del espacio aéreo en el Valle de México. 

    La Secretaría del Medio Ambiente, a cargo de María Luisa Albores, se limitó a decir que condiciona la construcción en Santa Lucía a que se evite ruido a niveles inaceptables, pero no le fue entregado un estudio de ruido, pues ya se habría pronunciado al respecto con mayor claridad.

    Los habitantes del área de Santa Lucía todavía no imaginan lo que se les viene encima en materia de ruido.

    ¿Dónde están los estudios de ruido para los recientes rediseños de espacio aéreo y rutas de aproximación para el AICM, más los diseños todavía no activados para Santa Lucía y Toluca, para sobrevuelos relativamente bajos?

    Lo profesional sería combinar un nuevo diseño de espacio aéreo a la par con modelado de ruido aéreo. Pero lo del profesionalismo es un bien que no se da en esta administración.

    Pues nada, que la Secretaría de Finanzas de la CdMx que capitanea Luz Elena González, declaró desierta la licitación para construir el viaducto elevado que correría desde Viaducto Río Piedad hasta La Concordia. Hablamos de un segundo piso de 12.7 kilómetros a cuatro carriles que busca desahogar el tráfico a la salida a Puebla. El gobierno de Claudia Sheinbaum recibió una única oferta de un consorcio integrado por Mota-Engil de José Miguel Bejos, Prodemex de Olegario Vázquez Aldir, IDINSA de Víctor Ortiz y Gami de Manuel Muñozcano. Sin embargo la propuesta técnica no fue aceptada. La económica ya ni siquera se abrió. Se estima que esa obra cuesta alrededor de ocho mil millones de pesos.

    Como parte de su reestructura financiera Grupo Posadas vendió sus intereses en el resort de Chemuyil, en la Riviera Maya. Hablamos de los bienes raíces y la operación de los hoteles Live Aqua Beach Resort y Fiesta Americana all inclusive Tulkal, de un total de 855 habitaciones. El comprador fue el Grupo El-Mann que pagó 60 millones de dólares. Ahora los hermanos Max y Moisés El-Mann traspasarán dichos hoteles a la cadena Hilton. La reconfiguración del portafolio de resorts de Posadas es parte de las acciones que realiza la compañía de José Carlos Azcárraga para maximizar su liquidez y flexibilidad financiera. La firma se enfocará a propiedades que le generen mayor valor en el corto plazo.

    Estos son los bondholders que van a tomar mayoría de la deuda de Aeroméxico y que sustituirán a Apollo Global como socio financiero de la aerolínea que dirige Andrés Conesa: Summer, Amundi, BlueBay, Corre, Dirichlet Principal, DSC Meridian Capital, Glendon Capital, GML Capital Group, Investment Placement Group, Macquarie Investment, Moneda, Sandglass Capital, Seaport Global, Stone Harbor, Teachers y VR Global. Con ellos irán Eduardo Tricio, Valentín Diez Morodo, Antonio Cosío y Jorge Esteve. Además, Delta Airlines, que preside Ed Bastian, y Bank of America Merrill Lynch, que lleva aquí Emilio Romano. También hay otro grupo de inversionostas privados que se sumará al trabuco.

    La creación de la cooperativa que sustentaría a la nueva aerolínea de la 4T va muy lenta. El objetivo que se empuja desde el Instituto Nacional de Economía Social, que encabeza Juan Manuel Martínez Louvier, apunta a que se integre con dos mil de los ocho mil 650 ex trabajadores de Mexicana y parte de los cinco mil de Interjet que también perdieron su fuente de ingresos. Sin embargo, luego de varias reuniones con personajes que nada tienen que ver con los grupos sindicales institucionales de las empresas que presidieran Gastón Azcárraga y Miguel Alemán, se han reclutado apenas a 70 personas. Y de ellas solo una es piloto. Quizás tras la salida de Olga Sánchez Cordero de Gobernación el tema perdió fuerza.

    Lucía Buenrostro es una mujer de la 4T muy afortunada. Desde que arrancó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha tenido buenos puestos. Primero como directora general adjunta de Crédito y Garantías del hoy muy en boga Banco del Bienestar, que dirige Diana Álvarez Maury. La alcanzó un recorte y la mandaron a la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios, el regulador que maneja Alejandro Svarch, como secretaria general. Una reestructura la dejó fuera. Pero no hay problema. Ahora va a la vicepresidencia de Regulación de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en lugar de José Antonio Quesada. Lucía es hermana de la poderosa jefa del SAT, Raquel Buenrostro.

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