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sábado, septiembre 25, 2021
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    OpiniónEl Charter del amor: Darío Celis

    El Charter del amor: Darío Celis

    Opinión

    La Cuarta Transformación

    Mañana vence el plazo para que los interesados en financiar la reestructura de Aeroméxico presenten ofertas vinculantes.

    Le adelanté que básicamente hay dos tiradores que se animaron a sustituir el préstamo que en dos bloques aportó el fondo neoyorquino Apollo Global Management, que preside Marc Rowan.

    El más importante es el denominado grupo adhoc de acreedores, conformado por bonistas, a saber: BlackRock, TCW, Moneda, Amundi, Sandglass Capital, Dirichlet Partners, GML, Blue Bay, Stone Harbor, Teachers Advisors, Investment Placement Group, Cerberus y Meridian.

    Este conjunto de bondholders están dispuestos a meterle a la aerolínea que preside Javier Arrigunaga y dirige Andrés Conesa más de mil millones de dólares, para pagar y liquidar a Apollo y quedarse como nuevos accionistas.

    El otro tirador, le informé el lunes, es el JP Morgan Group. El consorcio que preside Jamie Dimon expresó su interés de inyectarle a la aerolínea del Caballero Águila unos 400 millones de dólares, de los que 200 millones serían para pagar el primer tranche por esa misma cantidad que Apollo aportó y otros 200 millones de inversión en bienes d capital.

    En el camino han aparecido más interesados en subirse al capital ofreciendo al mismo fondo Apollo pagarles parte de esos mil millones del llamado DIP Financing que completaron a principios de este 2021.

    Le mencioné en su momento al Bank of America Merrill Lynch, que dirige aquí Emilio Romano, ex director de Mexicana de Aviación. El banco que preside globalmente Brian Moynihan está negociando con el sindicato de pilotos comprarles sus derechos de acreedores por unos 340 millones de dólares.

    Además de ASPA que lidera Rafael Covarrubias apunte a los sobrecargos de ASSA que representa Ricardo del Valle y los trabajadores de tierra del Sindicato Independencia que encabeza Tomás del Toro, con derechos laborales convertibles a nuevas acciones valorados en 190 millones y 67 millones de dólares, respectivamente.

    Finalmente está Delta AirLines, que comanda Ed Bastian, que la semana pasada ofreció comprar también a Apollo Global deuda por alrededor de 185 millones de dólares.

    Asimismo, apunte a los cuatro accionistas originales y de control que le informé ayer: Eduardo Tricio, Valentín Diez Morodo, Antonio Cosío y Jorge Esteve, quieren también capitalizarán para evitar a dilución. Ellos son estratégicos porque con minoría retendrían las acciones de control, básico para que se viole la Ley de Inversiones Extranjeras.

    Eduardo Tricio, Valentin Diez Morodo, Antonio Cosío, Jorge Esteve, Andrés Conesa y Ed Bastian estuvieron en la última semana de junio en Palacio Nacional. Cenaron con Andrés Manuel López Obrador, quien días antes había manifestado su preocupación de que los accionistas mexicanos perdieran el control de la aerolínea bandera del país, como parte de la reestructura financiera. Por eso fueron convocados: para informar al tabasqueño sobre el curso que estaba tomando la capitalización de la empresa que preside Javier Arrigunaga, quien dicho sea de paso, no asistió al encuentro. No era políticamente correcto, pues fue director del Fobaproa. A raíz de esa convocatoria los empresarios mexicanos tomaron un segundo aire, pues era muy probable que no ejercieran su derecho al tanto y se diluyeran. Bastó un guiño de López Obrador, que no desaprovechó la oportunidad para ofrecerles el avión presidencial que el mismo Conesa, como director de Aeroméxico, negoció con Boeing para la Presidencia de Felipe Calderón como parte de un pedido de los primeros Dreamliner. La compañía ahora está evaluando si lo toma en administración y lo vuela como avión de fletamento. Y sí, como dice AMLO, pudiera rentarse para bodas, algo así como un “charter del amor”.

    Pues al final Altán Redes, que dirige Salvador Álvarez, inició un proceso ordenado para reestructurarse financieramente. La firma va buscar un concurso mercantil. ¿Se acuerda que aquí el 26 de abril le informamos que la operadora de la red compartida se enfilaba a una protección contra sus acreedores? La empresa de telecomunicaciones que preside Bernardo Sepúlveda confirmó tácitamente ayer lo que le hemos venido diciendo en las últimas semanas: que su situación financiera, deudas por unos 30 mil millones de pesos, puede comprometer su viabilidad; que cuenta con el apoyo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador porque es componente clave del proyecto Internet para Todos, y que se encuentra en negociaciones positivas con la mayoría de sus acreedores, léase Nafin-Bancomext que comanda Juan Pablo de Botton y Banobras que capitanea Jorge Mendoza, que representan alrededor del 50% del pasivo. La decisión de acogerse al concurso la adoptó el Consejo de Administración, tras una reunión extraordinaria de accionistas.

    El expediente que cada día se ve más cuesta arriba es el de Interjet. Y es que la Procuraduría Fiscal, que capitanea Carlos Romero, alista una segunda querella por defraudación fiscal, ahora contra el presidente de la aerolínea, Alejandro del Valle. Se suma a la de Miguel Alemán Magnani, contra quien ya se libró la orden de aprehensión que pendía sobre él desde hace un par de meses. En el caso del ahora accionista mayoritario de la compañía el camino sería exactamente el mismo: si es que no hace frente al pago de impuestos correrá la misma suerte. En ese escenario, el concurso mercantil se ve más bien como un mal chiste.

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