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    OpiniónAMLO la tuvo, la acarició… y la dejó ir: Darío Celis

    AMLO la tuvo, la acarició… y la dejó ir: Darío Celis

    Opinión

    EL BERRINCHE DEL Presidente Andrés Manuel López Obrador no tenía razón de ser: en el 2020 tuvo mano para colocar a un mexicano al frente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

    Tras la salida del colombiano Luis Alberto Moreno, en septiembre del 2020, estaba la mesa más que puesta para que el inquilino de Palacio Nacional nominara a alguien para asumir la presidencia del organismo.

    En los altos niveles de la gerencia del BID y en los círculos congresistas de Washington había consenso para que México encabezase, como el país Latinoamericano más importante, ese banco multilateral.

    Arturo Herrera, entonces secretario de Hacienda, sugirió el nombre del mexicano que tenía todo para presidir el BID… excepto el beneplácito de López Obrador: Alejandro Werner Wainfeld.

    Quien en ese momento era director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), a juicio de Herrera, debió ser nominado oficialmente por el gobierno de la 4T.

    Pero al tabasqueño le ganaron sus filias y fobias y lo vetó, pues Werner encarnaba lo más puro del neoliberalismo: fue el subsecretario de Hacienda con Agustín Carstens, en el gobierno de Felipe Calderón.

    Pero la cosa no terminó ahí: López Obrador tuvo una segunda oportunidad para nominar otra carta, ésta un poco más complicada, pero tenía la fuerza suficiente para persuadir a un reacio Donald Trump.

    Se trataba de José Ángel Gurría, quien también en 2020 anunciaba que al año próximo dejaba la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

    Fue otra fallida sugerencia de Arturo Herrera, que igualmente se topó con el rechazo de López Obrador porque Gurría era el “Ángel de la Dependencia de México”.

    Ese fue el mote que años antes le puso Ifigenia Martínez, por alinearse a los intereses de Estados Unidos en los gobiernos de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas en la renegociación de la deuda externa.

    Gurría, además, enfrentaba la resistencia de Trump, que lo veía con cierto recelo por su gestión en la OCDE donde estuvo 15 años, pero de haber tenido el beneplácito de AMLO, sí pudo haber llegado al BID.

    Hubo una tercera carta que López Obrador sí estuvo dispuesto a jugar, pero que en automático vetó Trump: la entonces secretaria de Economía, Graciela Márquez, .

    Se trata paradójicamente de la esposa de Gerardo Esquivel, el frustrado candidato que dos años después y de última mandó la 4T para tratar de sustituir a Mauricio Claver.

    El inquilino de la Casa Blanca no palomeó a la ahora presidenta del INEGI porque, a su juicio, ya había demasiadas mujeres encabezando organismos internacionales multilaterales. Vaya misoginia.

    Tres cartas de las cuales dos pudieron darle a México en 2020 la presidencia del BID, pero que López Obrador boicoteó.

    Por eso no se entiende su exabrupto por el hecho de que Esquivel no haya logrado los votos suficientes para obtener el BID. La realidad es que hace dos años el Presidente la tuvo, la acarició… y la dejó ir.

    A PROPÓSITO DE la fallida nominación de Gerardo Esquivel, a todos llamó la atención el reproche público de la Secretaría de Hacienda al organismo multilateral. Quienes creían que atrás del polémico boletín del domingo pasado no estuvo Rogelio Ramírez de la O, pues con la novedad de que sí. El refinado economista de Cambridge se unió ya al grupo de duros de la 4T, pero en un segundo círculo donde figuran la secretaria de Energía Rocío Nahle, el director de la Comisión Federal de Electricidad Manuel Bartlett y el Coordinador de Asesores de la Presidencia Lázaro Cárdenas Batel. El verdadero grupo ultra, que tiene una fuerte ascendencia sobre el Presidente Andrés Manuel López Obrador y que está atrás de su radicalización, lo integran su esposa Beatriz Gutiérrez Müeller, el vocero Jesús Ramírez, el propagandista Epigmenio Ibarra, el ensayista Pedro Miguel, el monero Rafael Barajas, la Secretaria de Economía Raquel Buenrostro, la jefa de Gobierno de la CdMx Claudia Sheinbaum, su hijo Andrés Manuel López Beltrán y el secretario de Gobernación Adán Augusto López.

    UNO DE LOS pocos funcionarios moderados de primer nivel que quedan en el gabinete de Andrés Manuel López Obrador, es el secretario de Agricultura, Víctor Villalobos. No lo pierda de vista porque podría irse del gobierno de la 4T. De hecho presentó en el pasado reciente su renuncia pero no se la aceptó el inquilino de Palacio Nacional. Sin embargo, en las últimas horas arreció la confrontación entre Villalobos y su subsecretario Víctor Suárez, en la que está terciando en contra del primero otro subsecretario, el de Salud Hugo López-Gatell. El punto de fricción es la prohibición del uso del glifosato. Ayer en el Senado en la Comisión de Salud se dio una muy ríspida discusión. En medio de esos jaloneos otra vez de los ultra radicales de la 4T, como también lo son López-Gatell y Suárez, Villalobos perdió a un funcionario estratégico en el accionar diario de su dependencia. Hablamos del director del Servicio Nacional de Sanidad Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, Javier Trujillo. No salió por el glifosato, pero sí por presiones de López Obrador para relajar la importación de carne argentina.

    EL 20 DE octubre Citi recibió las dos únicas ofertas vinculantes por Banamex: la de los grupos de Germán Larrea y de Daniel Becker. Pasó un mes en el que Carlos Slim guardó silencio e hizo creer que su banco Inbursa seguía en la puja. Banorte, que preside Carlos Hank González, en aras de la transparencia, notificó su desistimiento a la Bolsa Mexicana de Valores exactamente una semana después de que el consorcio financiero que preside Jane Fraser cerró la recepción de propuestas definitivas, ese 20 de octubre. Slim e Inbursa nunca dijeron “esta boca es mía”… hasta ayer que por fin informaron al mercado su retirada. El que el hombre más rico de México se bajara como Inbursa no quiere decir que él en lo personal se haya retirado de la competencia. Como aquí hemos venido informando también, Slim se unió al grupo de Larrea. El equipo lo complementan Antonio del Valle Ruiz, Jorge Rojas Mota Velasco y Alonso de Garay.

    POR CIERTO QUE ayer el juzgado Segundo de Distrito en Materia Civil negó la suspensión definitiva que promovió Citibanamex en contra de las medidas que el juzgado 71, también de lo Civil de la CdMx, había impuesto a la institución que dirige Manuel Romo y que consisten en abstenerse de vender en parte o en un todo el llamado Banco Nacional de México. Tampoco puede, ni siquiera, adoptar acuerdo en Asamblea de Accionistas que aprueben la venta a alguno de los dos postores que quedan al día de hoy. Banamex enfrenta ya el reclamo de Oceanografía en el proceso concursal, donde se pide la devolución de unos dos mil millones de pesos que guardó indebidamente el área fiduciaria de Banamex y olvidó entregarlo a los acreedores de la naviera.

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